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EL ESTUDIANTE Y LA CRISIS DE LA ENSEÑANZA PSICOLÓGICA

Autor: Sebastián Blanco Eguiluz.

 

(CONTINUACIÓN)

 

I. La nostalgia de infinito

Al hablar de nostalgia de infinito me estoy refiriendo a la necesidad interior que toda persona experimenta de aspirar hacia algo que está fuera de sí, algo infinito. Es una tensión-hacia. Luis Fernando Figari nos da luces frente a esta realidad constitutiva del ser humano cuando dice: «La experiencia de “nostalgia de infinito” no es una aspiración pasajera, sino permanente y ligada a la existencia misma del ser humano. Es bastante más que un deseo. No es una dimensión sentimental ni abstracta; más bien, se trata de una dimensión constitutiva, real, que desde lo fondal de uno mismo apunta a la plenitud de la persona en el encuentro con la realidad trascendente desde la cual todo recibe sentido». Conocemos la reflexión teológica del hombre “capax Dei”. Igualmente vemos que el actual Catecismo de la Iglesia Católica ha dado un giro existencial en su apertura al tratar en el primer capítulo de su primera parte sobre “El hombre es capaz de Dios” .
Con estas palabras me parece que queda clara la importancia que tiene este tema si es que queremos entender el comportamiento del hombre y ayudar así, a que no “decodifique erradamente” sus impulsos y más bien se exprese en estados psicológicos armónicos y en una conducta coherente con ellos.

Ahora bien, debemos preguntarnos cuál es la experiencia del estudiante de psicología frente a ello, tanto en el ámbito personal como en la prioridad que se le da a lo largo de la carrera.
Haciendo una síntesis de lo fundamental de las respuestas que recogí, se puede concluir que frente a este tema capital, las respuestas tuvieron un punto en común: todos los entrevistados, de todos los años de la carrera, reconocían esta necesidad en el ser humano. Me pareció muy interesante ver que los estudiantes de los primeros años entendían esa necesidad como algo profundo en el ser humano, más profundo incluso que una necesidad psicológica. También eran concientes de que esta necesidad se debía buscar en una realidad trascendente al hombre. Muchos coincidieron en que esta realidad trascendente era Dios, y otros simplemente en un trascendente indeterminado.

En cambio los estudiantes de años más avanzados, si bien también reconocían que todo ser humano posee esta necesidad o impulso, tendían a reducirla a un plano meramente psicológico, y en muchos casos como algo no esencial para la realización personal sino como una motivación psicológica más.

Todos coincidían en que el tema era tocado en la carrera, pero tal vez de manera muy superficial y sin una respuesta clara para esa necesidad. De hecho el plantear que Dios es el único capaz de responder a lo más profundo del ser humano no es algo que se encuentre en el contexto curricular. Más bien este asunto se deja a las opciones religiosas de cada estudiante. Ni siquiera en algunas de las universidades que se proclaman abiertamente católicas se plantea como una verdad. Más aún, tampoco se propone como verdad, sino más bien como una de las alternativas de idea fuerza que impulse en la vida, en una línea semejante a la de la logoterapia de Víctor Frankl, según entiendo.

Lo primero que me parece interesante en estas respuestas que reseñamos es que todos reconocen la existencia de una nostalgia de “algo” infinito. Esta encuesta abunda en que se trata de una experiencia que todo ser humano tiene.

Es importante destacar cómo los estudiantes de los primeros años tienden a reconocer que tal nostalgia forma parte de lo más profundo del hombre, que es algo natural en el hombre viador, y que éste busca saciar esta necesidad en “algo” trascendente. Contrasta que los estudiantes que han cursado más años de estudios de la carrera de alguna manera han relativizado esa “nostalgia”. Posiblemente con lo que creen ser criterios más científicos y racionales, tienden a reducir lo más hondo de la persona a un plano psicológico. Esto que, con los Obispos en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, podemos llamar “psicologismo”, conduce a un reduccionismo en el que este anhelo esencial en nosotros se trata simplemente como una necesidad psicológica. En esta perspectiva, Dios no tiene propiamente cabida, salvo como una especie de “placebo” que utilitariamente serviría para darle algún sentido a la existencia.

      En este tema es preocupante constatar cómo se mutila una dimensión esencial de la persona bajo información psicológica parcial. Con ello, la capacidad de los futuros profesionales para responder en su pensamiento y en su práctica a eso que hemos llamado nostalgia de infinito estará seriamente comprometida.

      Desearía culminar este punto señalando que Figari ha planteado como gravísimo mal de nuestro tiempo lo que llama “agnosticismo funcional”. Se trata de una postura neutra o agnóstica que pone a Dios entre paréntesis al tratar alguna materia o en la vida misma. “Dios existe, pero al tratar este asunto, en la práctica, lo hago como si no existiera”, sería un lema propio del agnóstico funcional. Dejo anotado que en cuanto la psicología es una disciplina o para algunos “ciencia” humana, es inaceptable que se excluya a Dios de su horizonte, quizá por razones de corriente ideológica o de trasbordo de métodos de las ciencias exactas, en cuya problemática no voy a entrar. Si nos ponemos en el plano humano y con efectivas aspiraciones de seriedad es imposible descartar o expatriar la variable Dios en una aproximación al ser humano y su psicología.

 

CONTINUA ...

II. Creado a imagen y semejanza de Dios

III. El pecado y su presencia en el hombre

IV. Jesucristo, Único Reconciliador

 Conclusión
 
          

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Esta investigación de campo ha sido realizada en diversas universidades en Santiago de Chile.

Obviamente en esta exposición me hago responsable de la forma de exponer los puntos según mi personal entender.

Luis Fernando Figari, Nostalgia de infinito, Fondo Editorial, Lima 2002, p. 8.

Ver Catecismo de la Iglesia Católica, 27ss.


 
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Fuente:
© Sebastián Blanco Eguiluz.. Texto de la ponencia presentada por el autor en las Jornadas de Psicología y Pensamiento Cristiano realizadas en la Pontificia Universidad Católica Argentina,  27 y 28 de agosto de 2004. Ha sido publicado en el libro Bases para una Psicología Cristiana. Actas de las Jornadas de Psicología y Pensamiento Cristiano, Pontificia Universidad Católica Argentina, Buenos Aires, 2005.

 

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