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El profesor Emilio Tresgallo realiza un estudio sobre el bullying que incluye distintas sugerencias y propuestas.

FUENTE: DIARIO DE FERROL

Mucho antes de que el trágico caso de Jokin conmocionase a la sociedad española, en Noruega, el doctor en Psicología Olweus, acuñaba en los años 70 el término “bullying” para referirse a un fenómeno que ya entonces se había cobrado la vida de dos jóvenes escolares.

Ahí comenzó a estudiarse y profundizar en un problema que desde hace dos años ha centrado también el interés del profesor de la Compañía de María de Ferrol y alumno de Doctorado de la UNED, Emilio Tresgallo, que a lo largo del curso 2005/2006 realizó un exhaustivo trabajo de investigación en el que además de analizar el fenómeno, plantea una serie de sugerencias y propuestas.

Para su elaboración, el profesor aplicó sobre un total de 50 alumnos de 1º de ESO de un colegio de la provincia de A Coruña el “Test de la evaluación de la agresividad entre escolares”, un instrumento basado en la técnica del sociograma que ya ha sido empleado en numerosos centros educativos de todo el territorio español y de gran utilidad para identificar la dinámica de agresión y victimización en el medio escolar.

A través de sus 15 preguntas, se puede analizar quiénes son los líderes del grupo, el rechazo de unos alumnos a otros, el clima que hay en el aula, así como quién es el agresor. Una serie de cuestiones que una vez estudiadas y desarrolladas le han permitido llegar a una serie de conclusiones. “En el trabajo confirmé que los agresores eran niños, y que las víctimas a las que se les tenía manía eran niñas en un porcentaje bastante amplio; además, normalmente los agresores eran primogénitos y malos estudiantes, y generalmente la víctima estaba bastante apartada del grupo”, argumenta.

Pero más allá de las conclusiones, el profesor ha analizado también las causas que pueden alimentar los casos de “bullying”. Una de las causas tiene mucho que ver con la forma en que se ha educado al niño, sobre todo en sus primeros momentos. En este sentido, Tresgallo considera que “si se ha educado con pocos afectos, va a tener una trascendencia con el paso de los años”.

Comenta Tresgallo que cada vez se hacen más urgentes y necesarias las acciones de intervención que ayuden a los profesores a hacer frente a un problema ante el que se encuentran totalmente “desprotegidos”.

En este sentido, el profesor de la Compañía de María considera que se debería prestar mayor atención a la formación del profesorado y que “habría que liberar mayores porcentajes económicos para invertir en la misma mediante cursillos, conferencias y charlas. Se necesita gente técnica, que esté estudiando el tema, pues aunque en los centros a veces hay muy buenas voluntades, frente a determinados temas hay que recurrir a la profesionalidad”, manifiesta.

Los orientadores, el propio tutor de los alumnos y los mediadores, una figura que según Tresgallo todavía no está muy extendida en España, también juegan, a su juicio, un papel fundamental a la hora de actuar contra la violencia en las aulas.


 
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Fuente:
© Diario Ferrol (3 de enero 2007)

 

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