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El criterio de normalidad se toma del orden de la realidad no del criterio estadístico.
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Lo “normal” es lo que “debe” ser. La anormalidad es una ruptura del orden.
La anormalidad humana se da por tres razones: la voluntad, la alienación mental y la neurosis.
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Sólo quien viva de manera auténtica y completa entrega a las tareas de la vida (naturales y sobrenaturales) podrá esta libre de la neurosis.
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“Al margen de la neurosis no queda más que el santo”.
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No se queda en la ausencia de neurosis en una vida santa o que tiende a la santidad. Afirma que la auténtica “salud del alma” sólo se encuentra en la santidad.
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El fin contrario de la superioridad egocéntrica del neurótico es el “sentimiento de comunidad” (Adler).
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Allers llama a la tendencia a la vida comunitaria “voluntad de comunidad” y ésta se cumple de manera plena en la comunidad sobrenatural de los santos, en la Iglesia, que realiza totalmente la tendencia a la universalidad por su intrínseca “catolicidad”.
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Sólo la fuerza del amor lleva a trascender la soledad original en la que el hombre se encuentra y su egoísmo antinatural.
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Sólo el amor de Dios es capaz de colmar el deseo de unión y completud a que aspira el corazón humano.