El problema del estrés abarca elementos físicos y psicológicos, afectando además la dimensión espiritual de la persona, presentando como característica principal la percepción subjetiva de la propia falta de capacidad para responder al desafío que se le presenta .
Es importante considerar que no toda persona agotada o con un ritmo de tensión intenso está estresada, y al mismo tiempo, no toda situación de estrés es negativa. La vida misma implica un dinamismo de conquista, de combate y de logro de metas, de ahí que esta vivencia de experiencias estresantes e intensas, si son de corto plazo y adecuadamente afrontadas fortalece y prepara al sujeto para nuevas luchas.
Liliana Casuso F. El estrés, ¿un producto del siglo XX?. En: Revista Vida y Espiritualidad, año 21, No. 62. p. 128.
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