La Psicología Cognitiva define los Esquemas como estructuras cognitivas estables que contienen todo el conocimiento acerca de uno mismo y del mundo. Estos no son heredados, sino que los aprendemos mediante la interacción cotidiana con la familia y el ambiente social que nos rodea, y pueden ser positivos o negativos.
Una auténtica visión de nosotros mismos, basada en la verdad, se desarrolla a lo largo de toda la vida, pero de manera particular influye en su formación los primeros años de vida del niño, en la interacción cotidiana con los padres y demás personas que lo rodean. De aquí la importancia de ayudar al niño a que tenga una visión de sí mismo basada en su valor como personas que no es otro que su dignidad de hijos de Dios, esta dignidad nos lleva a percibirnos amados por Dios, más allá de nuestras limitaciones y pecados, a actuar de acuerdo al máximo de nuestras capacidades y posibilidades, respondiendo a los dones que nos han sido dados por Dios, que parte de un conocimiento de nuestro ser más íntimo, gracias a un encuentro profundo con el Señor Jesús, el único que puede revelarnos quienes somos y que estamos llamados a ser.
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